Jorge Hoffmann
Noticias

21-05-2012 | 

Malvinas, los submarinos y la “diplomacia” británica

El envío del buque destructor HMS Talent desnuda que la política de Londres es militarizar las islas en oposición al camino del diálogo bilateral por la soberanía. En tanto, los senadores Aníbal Fernández y Daniel Filmus rechazaron la partida del submarino británico.
La llegada prevista para el 14 de junio del “cazador-asesino” HMS Talent –al cumplirse 30 años del desembarco de las Task Force británicas en las islas- es una nueva manifestación de la “diplomacia” de Londres frente a la cuestión de la soberanía en Malvinas.

La nueva embarcación cuenta con misiles de un alcance de mil millas marítimas, torpedos y utiliza energía nuclear, aunque no transporta ojivas, de acuerdo al diario The Sun. El objetivo, según dijeron fuentes de Defensa a ese rotativo, sería “patrullar” las islas.

El envío de este nuevo buque destructor estuvo precedido en los meses anteriores por la llegada a la región de otra embarcación nuclear, el HMS Dauntless, y de la visita del Príncipe William para la realización de ejercicios militares en la región.

En su momento, el gobierno nacional denunció en la ONU la política británica de militarizar el Atlántico Sur, algo que fue rechazado de forma vehemente por Londres.

En cambio, tanto el gobierno conservador de David Cameron como las autoridades de los isleños, acusaron a la Argentina de impulsar una política de hostigamiento contra los habitantes de Malvinas.

En ese contexto, el envío de un nuevo submarino nuclear da cuenta de la “política” de Gran Bretaña frente a la cuestión de la soberanía de las islas.

Por otra parte, el reforzamiento del status colonial de las islas ocupa un lugar central en el escenario político británico, cuando el gobierno conservador debe afrontar una nueva recesión, un escándalo por su complicidad con el espionaje ilegal del grupo mediático de Rupert Murdoch y, además, viene de sufrir una dura derrota electoral en los comicios municipales por su política de ajuste.

La política demagógica y de bravuconería por parte de David Cameron en torno de Malvinas busca cerrar filas puertas para adentro en la sociedad británica para desviar la atención de los graves problemas que aquejan al Reino Unido.

Fuente: Infonews
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