Jorge Hoffmann
Noticias

30-04-2012 | 

Un Primero de Mayo distinto en Europa

La histórica fecha del movimiento obrero internacional no tendrá un acto ritual en el Viejo Continente, a diferencia de años anteriores. Esta vez, el rol del ajuste y la reforma laboral modificaron sustancialmente el contenido de la convocatoria.

El Primero de Mayo fue establecido como el Día Internacional de los Trabajadores en 1889 por decisión del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional reunido en París para conmemorar a los “Mártires de Chicago”, asesinados por reclamar la jornada laboral de 8 horas.

Desde entonces, la fecha se convirtió en una instancia reivindicativa para todos los trabajadores del mundo que utilizan ese día para llevar sus reclamos a las calles. Pero en Europa, la convocatoria había adquirido un cierto carácter rutinario frente a la estabilidad que habían logrado los obreros del Viejo Continente.

Este hecho comenzó a cambiar drásticamente los últimos años con el inicio de la crisis mundial, que encontró uno de sus epicentros en los países europeos. El agravamiento de la espiral de la deuda soberana obligó a los gobiernos a aplicar fuertes programas de austeridad e impulsar reformas laborales que permitan hacer más “competitivo” al mercado de trabajo.

 

De esta manera, el Primero de Mayo fue recobrando otro carácter para las centrales obreras y este año, seguramente, encontrara una de sus expresiones más elevadas, con la crisis europea en su punto más alto desde el inicio de las turbulencias en 2008.

Así lo hicieron entender los sindicatos españoles cuyo lema de convocatoria para la jornada será: “Quieren acabar con todo”. Y no es para menos: la reforma laboral que impulsa el dúo “Merkozy” para los países europeos implica la facilitación del despido, la flexibilización a la hora de contratar nuevos empleados, el aumento de la edad jubilatoria, la reducción de las pensiones y del seguro al desempleado, entre otras medidas regresivas. Por esta razón, muchos gremios califican la iniciativa como, en realidad, una “contrarreforma laboral”.

Por otra parte, la fecha llega cuando se desarrollan una gran cantidad de huelgas y conflictos sindicales en el Viejo Continente como hacía tiempo no se registraban. Los paros parciales y generales en España, Italia y Grecia, entre otros, colocan la conflictividad social de la región en su punto más alto desde hace décadas.

De este modo, la crisis cambió la cara del Primero de Mayo en Europa, al hacerle recobrar su vigencia como nunca antes y plantear, al mismo tiempo, un límite a los planes de ajuste de la Unión Europea.

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